DIEGO

· MIS GUSTOS Y AFICIONES

Desde pequeño he tenido un especial interés por el dibujo, es algo que me ha ayudado mucho en diversidad de ocasiones. Cada uno tiene su propia forma de hacer las cosas, yo encontré en el dibujo una forma de reflexionar y expresar lo que pienso a nivel personal. No es algo que haga para comunicar a los demás una idea, sino principalmente para meditar y ordenar mis ideas en privado. Aunque tampoco es algo que se me dé especialmente bien, el dibujar es algo que a nivel personal creo que caracteriza mi forma de pensar.

· CON UNA AGENDA APRETADA

Desde mi infancia siempre me gustó estar en diversidad de actividades como en el equipo de baloncesto del colegio, un club de ajedrez, el coro del colegio, clases de guitarra, participar en dos movimientos de jóvenes distintos o participar en algunas actividades de mi parroquia. Participar en tantas cosas no me permitía tener el rendimiento que me hubiese gustado tener, pero me gustaban y entretenían todas las cosas que tenía que hacer. Hasta que un día el cura de mi parroquia me invitó a una convivencia de monaguillos en el seminario de Orihuela. Yo no sabía lo que era un seminario así que me puse a investigar por internet. A continuación os dejo el video que encontré sobre el seminario hace 6 años.

· UN INTERROGANTE EN MI VIDA

Como no tenía gran cosa que hacer ese fin de semana, decidí ir. Allí conocí lo que es el seminario, un lugar para discernir si el plan que Dios tiene en mi vida es el sacerdocio o no y formarme para ello. Además conocí cómo era la vida en el seminario, a los seminaristas, el horario que tenían... Fue un día de convivencia que me lo pasé en grande. Varias semanas después sin que nadie me lo hubiese planteado pensé ¿y si el Señor me llama a ser sacerdote? En ese momento yo tenía 15 años, no sabía si tomarme esa idea a broma o dejarla pasar, pero no me la podía quitar de la cabeza.

· UNA DIFICIL DECISIÓN

Estuve pensándolo mucho, no sabía cómo se lo iban a tomar mis compañeros y amigos, y mucho menos mi familia. Era un dilema bastante grande, con 15 años Orihuela parecía estar muy lejos de mi casa en Alicante, vería menos a mis amigos y a mi familia. No sabía qué pensar, pero decidí que merecía la pena. No tenía claro si el Señor me pedía que fuese sacerdote, pero sí que me empeñé en descubrirlo. Mi familia me puso muchas pegas, yo estaba en 3º de secundaria, mi madre me dijo que me esperara a 1º de bachiller, pero yo insistí porque pensaba que entre antes entrase antes podría descubrirlo y que si esperaba, a lo mejor dejaría pasar la oportunidad de saber si el sacerdocio es lo que Dios me pide y para lo que estoy llamado. Mis padres después de mucho pensarlo, hablarlo con los formadores y con mi párroco, al final accedieron. Después de haber ido al Seminario en Familia y al campamento de monaguillos, el curso siguiente ingresé en el Seminario Menor de Orihuela, cursando 4º de secundaria y con la ilusión de indagar en mi llamada.

· UN MOMENTO DE RECONVERSIÓN

Después de unos años en el Seminario Menor, un fin de semana fui a una parroquia a hablar en la misa de domingo sobre una convivencia que estábamos preparando en el Seminario. El sacerdote me pidió que ayudara a dar la comunión, fue la primera vez que hice de ministro para dar la comunión. La verdad es que me pilló de sorpresa, pero en ese momento me sentí muy pequeño ante el honor de sujetar el cuerpo de Cristo para dárselo a los fieles. Sentí que a pesar de mis defectos el Señor se serviría para formar un ministro suyo. A día de hoy sigo en el Seminario, cursando 3º de Estudios Eclesiásticos en el Teologado de Alicante, tengo 20 años y pido al Señor que me siga dando fuerzas para seguir adelante.