fernando galvañ lopez

"Ven y sígueme"

testimonio vocacional

Mi nombre es Fernando Galvañ López, soy natural de Aspe y vivo en Novelda. Pertenezco a la parroquia de san Pedro Apóstol de Novelda, en la que hay 3 seminaristas. Este curso de 2020/2021 es mi quinto año de formación, para si Dios quiere, en unos añitos ser sacerdote.

Entré al Seminario de Orihuela con 25 años. Nunca en mi vida imaginé que estaría estudiando para ser sacerdote; nunca entró en mis planes estudiar en un seminario, ni nada de eso. Y mucho menos imaginé que de mayor sería sacerdote.

Tuve una infancia y adolescencia, dentro de la normalidad. Soy el mayor de 4 hermanos, los 4 varones. Conocí a una chica y empecé una relación de pareja durante unos años. En mis planes entraba formar una familia, tener hijos, y esas cosas. Pero, ni siquiera entraba en mis planes un matrimonio cristiano, ni ir a misa... porque no tenía fe.

Hubo un momento, alrededor de los 20 años, que mi vida cambió por completo. Empecé a sufrir, y ya la vida no me entusiasmaba como antes, las cosas que me hacían sentirme feliz ya no lo hacían. Empecé a cuestionar mi vida y mi forma de ser, empecé a darme cuenta de que no era tan buena persona como pensaba. Fue un periodo largo y difícil. Pero gracias a esta prueba, pude encontrar el mayor regalo: el don de la Fe. Yo no era una persona de fe, no iba a misa, ni me interesaba las cosas de Dios. Ahora doy muchas gracias a Dios, por haberme hecho ver que, sin Dios no podía cambiar de vida, y de que sin Dios mi vida era un fracaso.

Comprendí, poco a poco, que Dios existe y que realmente está vivo, y que sólo Él podía cambiar mi vida y darme un corazón nuevo. "Arrancaré de vosotros el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne" (Ez 36, 24-28). Esta frase me llenó de esperanza, y aunque seguía con mis sufrimientos, ya la vida empezaba a tener una luz nueva, la luz de la fe en Dios.

Durante este tiempo, también me encontré con la vida de un santo por internet. Este santo es san Pío de Pietrelcina, y fue un "bofetón" a mi inteligencia. Es decir, al ver los milagros que Dios había hecho por medio de este santo, al ver los "estigmas" que llevó en sus manos, pies y costado durante 50 años, y otras muchas cosas, me dejó estupefacto. Yo me creía autosuficiente, bueno, y capaz de todo, tenía mucho "yo". Pero gracias a este santo, me fui acercando cada vez más a la Iglesia, y también conocí a un sacerdote que me fue ayudando.

Para ir resumiendo, me fui enamorando cada vez más de Jesucristo. Empecé a darme cuenta de que sin Él ya no podía vivir, Jesucristo se convirtió en el amor de mi vida. Ya ninguna chica, ni ninguna otra persona, ni las fiestas podrían llenar mi corazón y mis ansias de amar y de felicidad. Cristo ha ido haciendo, poco a poco, su obra. Yo sólo he intentado dejarme hacer por Él. Intentar no ponerle mucha resistencia. Fue en el santuario de Fátima, en Portugal, donde decidí probar a entrar al seminario de Orihuela.

No sabía bien si Dios me llamaba a ser sacerdote, yo pensaba que sí, pero tenía que probar. Es importante ser valientes, y atreverse a probar, atreverse a renunciar a ciertas cosas por Jesucristo. Si Cristo te llama, atrévete, déjate en sus manos y dile: "Señor, auméntame la fe. No sé si tú me llamas a ser sacerdote, pero dame fuerzas para no negarte nada. Mi vida está en tus manos". Si tienes esta actitud, Cristo te hará muy feliz y hará de ti un santo. Él quiere hacerlo, y Él quiere que seas santo en la vocación que Él te pida. Si te llama a ser sacerdote, no tengas miedo. Te invito a ir al seminario y compartir tus inquietudes con los sacerdotes que allí están. Ellos te podrán ayudar a ir viendo si el Señor te llama a ser sacerdote. Allí podrás compartir tu experiencia con otros jóvenes que sienten lo mismo que tú.

¡Ánimo y adelante! Que el Señor te de su fuerza y su Espíritu para decirle: "Señor, no se que quieres de mí, ayúdame a saberlo". Rezar por mí, para que si el Señor me llama a ser sacerdote, sea un sacerdote santo.