Jorge

«Antes de formarte en el vientre, te elegí;

antes de que salieras del seno materno, te consagré».

Jeremías 1, 5

Dios nos ha elegido a cada uno para algo,

¿estás preparado para descubrirlo?

Descubrir la aventura que Dios tiene preparada para cada uno de nosotros es una apuesta arriesgada y a la vez apasionante, donde se funden el riesgo, el suspense y la adrenalina. Todo esto envuelto por la certeza de que Dios no nos deja solos en el camino de nuestras vidas. Tanto es así, que entregó a su propio Hijo para que tengamos vida, y vida en abundancia (Cf. Jn 10, 10b).

¡Hola, Hola! Soy Jorge, tengo 21 años, soy de Castalla, actualmente curso 4º de Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano - Teologado de Alicante, y vengo a contarte un poco de la historia de mi vida. Precisamente, no se caracteriza esta por grandes acontecimientos ni hechos espectaculares, sino por pequeños impulsos de Dios que han ido señalándome el camino.


Nacido en el año 1999 en el seno de una familia humilde, recibí el regalo del bautismo el 23 de abril del año 2000. Tras una infancia normal, a los 6 años me inscribieron a catequesis de comunión, motivo por el cual empecé a ir a misa todos los domingos. Fue cuando entonces, los compañeros de mi curso que salían de monaguillos, me invitaron a ayudar en misa al sacerdote, y yo, sin ningún problema, dije que si. Tengo que reconocer que nunca me he caracterizado por la quietud y la serenidad, por lo que a esa edad ya te puedes imaginar la revolución que sembraba allá a donde iba.


A los 9 años, el 10 de mayo de 2009 recibí solemnemente mi primera comunión. Después de tres años de catequesis de comunión e ir a misa todos los domingos, dejé de ir simplemente por pereza, aunque me apunté a la catequesis de postcomunión. Durante esos años siguientes, cuando iba a misa esporádicamente, seguía saliendo de monaguillo.

Fue a partir de segundo de la ESO cuando retomé el ir a misa (o por lo menos intentarlo) todos los domingos. Ya en ese año, dos compañeros de mi clase habían entrado al Seminario, y de vez en cuando los veía los domingos allí. Ya en aquel entonces había gente que me decía que si quería entrar al seminario, mientras que mi «no» era firme y contundente. Yo creía tener muy claro que me iba a sacar mi carrera e iba a formar una familia.


A partir de tercero de la ESO, comencé a ir a misa casi todos los días. Gente de la parroquia me veía tan metido allí que me preguntaban, con ironía y sin imaginarse que un día diría que sí, que si quería ir al seminario, por lo que mi respuesta seguía siendo «no», que yo en todo caso sacristán, pues cierto es que siempre me ha atraído el ornato de lo religioso. El Señor en aquel entonces ya estaba abriendo camino en mi vida, filtrándose como el agua empapando mi día a día. Hasta que llegó «el campamento».


Resulta que todos los veranos, cuando no había COVID-19, el seminario de Orihuela organizaba un campamento de monaguillos. Coincidiendo que ya estaban en casa los seminaristas paisanos míos, me invitaron a ir, a lo que les respondí que sí, aunque dudé un poco en si ir o no. Nunca me hubiera imaginado que hubiera acabado en el Seminario. Tras estar allí una semana entera, me llevé de aquel campamento un testimonio de alegría que nunca antes había visto. Aquel ambiente me marcó mucho.


Claro, después de aquello, a la pregunta de si quería ir al seminario o no ya era distinta. Cuando me preguntaban, decía que me lo pensaría, que a lo mejor en unos años entraba, pero finalmente, «me tiré a la piscina», con miedo de dejar atrás a mi familia, a mi gente, mi parroquia, mi pueblo, animado por gente a la que hoy le doy gracias a Dios por haber puesto en mi vida, finalmente di el salto. Nadie se imaginaba que Jorge fuera a entrar al Seminario. El día cinco de septiembre del año 2014, inicié 4º de la ESO en la comunidad del Seminario Menor de Orihuela.


Al año siguiente, en ese mismo año académico, el 16 de mayo de 2015 recibí de manos del señor Obispo d. Jesús el sacramento de la confirmación junto a mis compañeros de curso. De entre las peregrinaciones que hemos hecho a Lourdes(Francia), a la JMJ de Cracovia(Polonia), a Roma, a Santiago de Compostela o al Cerro de los Ángeles en Getafe, cabe destacar la que el año 2017 realizamos el Seminario de Orihuela a Roma para visitar al Santo Padre, el papa Francisco, con motivo del 275º aniversario de la fundación del Seminario en nuestra diócesis, de donde, al igual que el el resto de peregrinaciones, guardo muy buenos recuerdos. ¡Quién me iba a decir a mi que iba a ir a tantos sitios! En aquel mismo año, una vez finalizadas la PAU, comencé los Estudios Eclesiásticos, pasando a formar parte del Seminario Mayor, cursando los dos primeros años en el Seminario de Orihuela. En el año 2019, acabada mi etapa por Orihuela, comenzaba en el Seminario Diocesano - Teologado de Alicante los cuatro últimos años de estudios, donde actualmente me encuentro. Estando aquí, este mismo curso, fui admitido como candidato a las sagradas órdenes por nuestro Obispo d. Jesús el 8 de diciembre. En este paso, la Iglesia reconoce en nosotros rasgos de vocación al sacerdocio, y nosotros manifestamos a ella nuestra entrega y disponibilidad.


Tras siete años de mi vida en el Seminario, puedo decir que han sido para mí y siguen siendo hasta ahora los mejores años de mi vida. No porque desprecie los años anteriores a entrar al Seminario, sino porque durante estos años he crecido como hombre en estatura, en inteligencia, en fe... Porque durante estos años he ido descubriendo y sigo descubriendo qué es lo que el Señor quiere de mí. Porque el amor a Dios y a mis hermanos me ha hecho llenarme de alegría, y el testimonio de tantas personas que han pasado por mi lado me han hecho fortalecer y madurar.


Si después del tostón que he puesto aquí lo has leído todo hasta el final, enhorabuena, perdón y gracias 😅. En breves palabras, resumiría mi vocación como una llamada de Dios sutil pero potente, por medio de la cual me ha guiado hasta aquí hoy, y que libremente, y aún con dificultades, he ido respondiendo. ¡Cómo le iba a decir que no al que no puede fallar! A todos el Señor nos llama a algo. Jesús nos señala un camino. ¿Cuál es el tuyo? ¿Le vas a seguir? Te adelanto una cosa, siguiéndole te aseguro la felicidad. Aún en medio de las dificultades más difíciles, de las cruces más grandes, el Señor nos va a colmar de felicidad.


¡Ah!, te pido una cosa. Por favor, reza por mí y por todos mis compañeros. ¡Gracias!


¡Un saludo, amigo!


Jorge.


«Senyor, ajudeu-me, doneu-me la vostra saviesa, perquè servent vostre sóc, fill de la vostra serventa, home dèbil i de pocs anys, massa xicotet per a conéixer el judici i les lleis».

Cf. Sab 9, 4-5