Manuel



Me llamo Manuel, tengo 21 años y entré al seminario con 11.

Es un camino de amor que se construye huella a huella.

¿Pero, en serio cura?

Esta es una pregunta que me suelen hacer mucho, sobre todo amigos y conocidos cercanos. ¿Cura? Anda que no hay cosas que se pueden hacer, caminos que tomar, vidas que escoger. A mí, incluso, muchas veces me ha surgido la duda, ¿De verdad merece la pena? ¿No seré más feliz con otra elección?

La verdad es que el miedo nunca falta. El camino del sacerdocio es, como cualquier otro, un camino con caídas y con cruces, pero también es el camino que Dios ha querido para mí. No por ser el más listo, ni el que mejor habla a la gente, ni el más santo; sino por ser el ladrillo que Dios ha querido para la casa de su Iglesia. El Señor no defrauda, el sabe bien lo que hace.

Sí, en serio, cura. Y muy contento del regalo de mi vocación.

¿qué es eso de "llamada del señor", te envía un whatsapp?

Cuando el Señor te llama lo notas desde dentro. Mi vocación o "llamada" comienza en mi casa, mis padres siempre me han querido mucho, a mí y a mis hermanos, y nos educaron en que había que estar cerca del Señor. Este año cumplo 21 y cada día que pasa me doy más cuenta de que si no estoy cerca de Él, la vida se queda sin sabor.

Desde que soy pequeño he ido a campamentos y convivencias de monaguillos. Me caían bien los seminaristas, los veía felices. Fue en una de las convivencias en el seminario cuando sentí que el Señor me llamaba de verdad. Hubo un concierto de la canción vocacional y allí, entre todas las canciones que cantaron, en una de ellas, me di cuenta de que este era mi camino.