Víctor

Hola, me llamo Víctor, tengo 22 años y llevo 11 años en el seminario. Ahora os puede venir la pregunta de por qué llevo tanto tiempo en el seminario, y la respuesta es muy sencilla: porque entré desde muy pequeño al seminario y porque esto es un camino largo que ahora os voy a contar.

Si tuviera que elegir un día desde el que comenzar a contar esta historia no sabría elegir uno. Esto es debido a que en mi vida no hay una gran conversión ni un cambio brutal en ella, más bien es algo sencillo, es un camino que día a día he ido descubriendo hacia que lugar tenía que dar el siguiente paso.

En primer lugar comenzar diciendo que yo soy de Catral y desde bien pequeño mi familia siempre me ha llevado a misa los domingos y me ha enseñado lo que es la fe y a rezar, ya que es lo que se suele hacer desde pequeño en una familia cristiana. Pues bien conforme fui creciendo a mi me iba llamando cada vez más la atención las cosas de la Iglesia y sobre todo lo que hacía el cura en misa, así que una día que dije que yo quería salir de monaguillo. Y así empecé a ayudar en el altar al cura.

Poco a poco fueron pasando los años y después de hacer la primera comunión me invitaron a ir a una convivencia al seminario a la que iban otros monaguillos de toda la diócesis, yo dije enseguida que sí y fui mi primera vez al seminario. Allí recuerdo que me lo pasé muy bien y que me llamó mucho la atención la alegría que allí había. Tanto me gustó que a partir de esa primera convivencia no dejé de ir a todas las que se hicieron después.

Después de asistir a muchas convivencias y campamentos un cura que estaba en el seminario me dijo: ¿al año que viene contamos contigo en el seminario, no?. Sinceramente yo no me había hecho esa pregunta, pero me lo pasaba tan bien las veces que iba allí que enseguida dije que sí. Y así después de decírselo a mis padres y que llegara septiembre, entré al seminario en primero de la eso.

Y desde entonces son ya 11 los cursos que llevo aquí, después de todo este tiempo puedo decir que no me arrepiento de aquella decisión, de aquel sí que dije tan rápido y con tanta alegría, porque es verdad que llevo aquí casi la mitad de mi vida, pero han sido años felices, llenos de buenos momentos, y de buenas personas. Han sido años en los que me he encontrado verdaderamente con el Señor y que no cambiaría por nada. También he de decir que no todos los momentos han sido buenos, pero al echar la mirada atrás solo recuerdo los bonitos, y puedo decir a boca llena que no he perdido para nada mi juventud ni mi vida, como algunos pueden pensar, sino que he ganado mucho más que lo que haya podido dejar, porque me he encontrado con el Señor y quiero seguirle siempre.