Carlo

¡Hola! Soy Carlo y vivo en San Vicente del Raspeig. Soy seminarista y ahora te voy a contar mi camino hasta llegar a donde estoy ahora.

· fe 🔥

Como toda vocación, la mía surgió a partir de la fe. Vengo de familia cristiana, por lo que ir a misa era la costumbre, aunque nunca me lo llegué a tomar muy en serio. A partir de la primera comunión empecé a salir de monaguillo, lo que me ayudó a conocer más a Jesús y a mi párroco, que entonces era Don Gerardo; y era un ambiente en el que me sentía muy a gusto. Por eso yo tenía ganas de encontrarme con el Señor.

· Un acercamiento 😉

Después de la primera comunión en 2015, a parte de salir de monaguillo, no seguí muy adelante con la parroquia. Al año siguiente me ofrecieron incorporarme en los Grupos Parroquiales Infantiles (GPI). Eso me ayudó a entrar más en contacto con la parroquia, además de que iba conociendo a Jesús, que era algo que estaba deseando. Además, fui conociendo más a Don Gerardo, el párroco de entonces, que me dio un testimonio buenísimo de lo que significaba ser cristiano.

· Una experiencia 💥

Gracias a mi participación en GPI ese año se me ofreció participar en el campamento de verano que organizaba la parroquia, el verano de 2017. Allí entablé amistad con un compañero que quería entrar en el Seminario. Tuvimos una conversación en la que me hablaba de sus dudas, y al día siguiente nos volvimos a ver. Ese día salí de allí con una pregunta: ¿Y si Dios quiere algo de mí?

· Un tiempo de duda ❔

De esa experiencia mi fe se vio muy fortificada, aunque los meses siguientes fueron un tiempo de duda muy grande, ya que la idea de ser sacerdote me impactaba fuertemente, pero ahora lo veía como algo tan propio que no lo podía rechazar. Además, conocía a muchos curas, y me llamaba la atención de que todos eran felices. Desde entonces siempre he sentido una llamada en cada sacerdote que he conocido. Aun así, me resistía a entrar en el Seminario; era demasiado difícil salir de mi comodidad.

· Un empujón 🤜

En ese contexto mi parroquia cambió de párroco. Se fue Don Gerardo y vino Don Daniel, eso fue en 2018. Fue un cambio duro al principio, pero creo que también fue bueno. Él me expuso claramente lo que es la vocación. Hice varias convivencias con él, y en una de ellas nos explicó que la vocación era como el cauce de un río y el mar la felicidad; seguir la vocación es la manera más segura de ser feliz. Después de algunas conversaciones con él, finalmente me decidí y en febrero de 2019 entré en el seminario en familia.

· En el seminario

Después de pasar varios fines de semana en el seminario en familia se me planteó si entrar directamente al año siguiente o esperar otro. Lo tenía muy claro: quería entrar cuanto antes. Entonces entré en septiembre de 2019 en 3º de la ESO. El tiempo que estoy viviendo aquí me ha traído muchas sorpresas por las cuales estoy muy agradecido. Es sin lugar a duda una experiencia increíble.